domingo, 23 de octubre de 2011

Las veces que uno desea que las cosas sean diferentes, acompañan a todas esas cosas que uno piensa de qué otras cientos de maneras podrían ser.

Las ansías ante lo que no se conoce ni puede saberse, pueden acosarte días enteros.
Y la nostalgia que llueve sobre nuestra cabeza cuando se desvanece nuestra seguridad, aunque sea por un pequeño momento, duele.
La herida con sal, no se cura.

Tengo días de sol, y días de tormenta.
Tengo días agrios y días de frambuesa.
Tengo días en los que nada me alcanza, en donde todo lo malo
pesa más en la balanza. Algo dentro mío que no deja de supurar, que no me deja salir, que no me deja despertar.

Y cuando estoy con vos, el cielo se despeja, me despierto y veo todo tal como es.
Todo lo que a mi alrededor
brilla sin parar
brilla como nunca y de mi lado, no se va.
Me despierto con la apacible sensación de que todo lo feo
lo viví dormida, y ya no está.

Te recuerdo por allá
por los primeros días
quisiera suspender el paso del tiempo
y vivir eternamente en una fantasía
en un tiempo circular
donde vayamos juntos
siempre juntos y a la par.

Me sacaste los miedos,
me limpiaste con alcohol las heridas de dolor, como aquel día en los sueños.
Probamos juntos la sal, y nos fusionamos en la miel cuando me tomaste fuerte de la mano.
Nos sacamos las cáscaras nosotros mismos y poco a poco.

Nos dejamos entrar, el uno dentro del otro.



domingo, 25 de septiembre de 2011

sía - poe

Mi pelo, marrón, a veces con rulos, a veces tan lacio, otras castaño.
Largas mis pestañas.

Suaves tus manos. Linda tu piel.
Largas las noches, cortos los días,
larga la espera
corta la visita.

Cuántos momentos recorridos, y cuántos
que aún no vivimos.
Me acomodo a tu lado, te quedas dormido
yo con vos, vos conmigo.
Me despierto, y te miro.

Camino por el aire, respiro tranquilidad.
Los pies me tocan el suelo, cuando vuelvo,
y quiero irme
de nuevo con vos,
y otra vez, de nuevo.

Se me alteran
los seis sentidos
te veo, te huelo
te toco y te pruebo
te escucho.
Te siento.





sábado, 17 de septiembre de 2011

dos verdades gigantes y chiquitas:
Somos la suma de todas las personas que hemos conocido.

y

los ojos son el espejo del alma

jueves, 15 de septiembre de 2011

Paranoia onírica

Me dispongo a dormir. Me acuesto, me acomodo, me relajo.

Estando sola nunca me resulta ni resultó fácil. Estando sola me cuesta el doble, nunca logro acomodarme, peleo con la tele hasta que la apago. Me tapo la parte de arriba de la cara, casi siempre. La luz suele arreglárselas seguido para molestarme y no dejarme cerrar los ojos tranquila.
Estando ahí, la cama me absorbe. El sueño, los sueños, me absorben.
Me duermo, y ese sueño, esos sueños, me llevan lejos. Vaya uno a saber dónde vamos cuando dormimos. Yo no me creo que la mente se duerma, estoy convencida que a algún lado, nos lleva.

Hace unos días, algo extraño sucedía en cuanto a la ventanita de la puerta de mi departamento. Me daba terror e impotencia.
Cuando dejaba la puerta cerrada, al rato, aparecía abierta. Cuando cerraba la pequeña cortina americana -que cubría esta ventana-, luego solía aparecer abierta.
Estaba sumamente desprotegida. Aún cuando alguna amiga venía de visita, y dejábamos la puerta cerrada, ésta se abría. Una vez llegué hasta a ver una escoba, atravesándose, impidiendo que mi puerta se cerrara.

Desde la mesa donde comía, podía ver la abertura de entrada con su ventana. Podía verse, del otro lado del pasillo, la puerta de mi vecino de enfrente, con su respectivo tragaluz. El suyo, no tenía cortina.
Cada vez que me disponía a mirar a través de mi ventana, lo veía a él, a mi vecino, mirando a través de la suya, espiando, espiándome. Miraba por su ventana, buscando noticias mías, buscando saber qué hacía. Esta situación me llenaba de susto hasta lo más profundo.

Mi vecino era viejo, poco se sabía de él. Vivía con su mujer y su nieto. Él tenía poco y blanco pelo, y unos lentes de marco grueso y negro. Nadie salía de ese departamento, exceptuando al nieto, un pibe desgarbado, flaco, de pelo marrón cortito y tez blanca. Desconocía sus nombres tanto como quizás, ellos el mío.

Era indefectible, cada vez que mirara mi ventana, iba a verlo a él del otro lado. Claro está, que cuando me detectaba, se corría de ahí, seguía en lo suyo, intentaba disimular.
Mientras tanto, yo vivía atemorizada, me sentía ultrajada.
Estaba constantemente agitada, y a quienes entraran, los hacía pasar rápido y repetía "cierren bien la puerta", poniendo las 3 trabas que tenía.

La última vez que lo ví espiando fue ese día que después salí, a hacer compras como hacía a veces. Cuando volví, me desayuné con la noticia de que mi vecino, había muerto. Ví como lo sacaban del edificio, cubierto con una sábana blanca.

Llegué a mi piso, la puerta de mi departamento estaba abierta; una vez más, como casi siempre.


Y me desperté.



miércoles, 7 de septiembre de 2011

Deconstruír algunos mitos.

Ni el amor es un sin-fin de momentos felices, ni menos está teñido de rosa. Creo que de todas las artes, la del amor es la más compleja y enredada, las personas así lo somos, un mundo por sí mismas. No iba a ser menos fácil el quererse.
Los finales felices no vienen solos, aprendí que los hace uno, si es que así tiene ser.
No todas las personas manejan los mismos códigos, ni conceptos, ni menos que menos se manejan o comunican de igual modo.

A papá y mamá, sólo llegas a conocerlos con el paso del tiempo, cuando se rompen las barreras esas pseudo-imaginarias e inocentes en las que uno está sumergido cuando es chico, y de "más grande" te das cuenta quién y cómo es cada cual.

Los amigos verdaderos, son esos que -se- quedan en el colador cuando el tiempo, el viento, las tormentas y huracanes de la vida pasan por sobre nosotros. Son los que se quedan con vos aún cuando se te dio vueltas el paraguas o se te inundó la cabeza. Son los que te quieren a pesar de ser como sos y a pesar de todo. Son esos seres de luz especiales que te iluminan cuando ves todo oscuro.

La subjetividad atraviesa y tiñe todo lo que vemos, es lo que somos. Todo está hecho, escrito, dicho, armado, por personas, por personas que piensan de alguna u otra manera, por personas que sienten, que a veces pueden estar felices, y otras tristes, personas que viven pérdidas y también triunfos.

Es absurdo hablar de objetividad, nada es objetivo, nada. Vivimos a base de subjetividad y conceptos o valores preexistentes, y nada es como es por el mero hecho de serlo.
Más que objetividad, deberíamos impregnarnos un poco de libertad a la hora de pensar, y así dejar fluir la propia subjetividad.

Como dijo un Juan que conozco muy de cerca y también de lejos, cuando preguntaron en una reunión de padres de jardín de su hija "Qué es lo que esperan que sus hijos aprendan ?": que le enseñen a pensar con libertad.


La cabeza, el corazón y los sentidos, abiertos y a la par.

martes, 6 de septiembre de 2011

Cara y cruz

Viste cuando sabes que algo te pasa, pero no sabes qué -carajo- es.

Sentís un agujerito en el pecho, que pasa hasta la espalda, uno hasta puede ver a través de él. Mientras me miro al espejo, mientras miro ese agujerito, ese espacio vacío que no logro llenar, ni sé cómo hacerlo tampoco, me miro también a los ojos, fijo. Pienso en qué habrá adentro de mi cabeza. Me miro las facciones, también las manos, los hombros. Me miro fijo. Me inspecciono.

Qué veo cuando me miro me es difícil de entender y más aún de explicar, porque una cosa es mirarme y otra vivir adentro mío.
Me desdoblo fácilmente, y por momentos, en varias personas, aún siendo todas una. Aún siendo todas yo.
Me habla Matilde, la que se siente inteligente, la que le gusta escribir, es bien-hablada, lee mucho, la que se siente intelectual en alguna parte suya e intenta hacer todo lo mejor posible, perfeccionista de pura cepa; cuando Matilde la que se pone tan mal por todo, la que no puede lidiar ni con ella misma, ni con el tiempo, ni con el día, ni con el clima, ni con el espejo -a veces-, ni con la vida, ni qué hablar de amores, la interrumpe, se interpone, nunca la deja terminar de hablar; la desdibuja.

Les pedí que se callen; si hablan mucho, no me dejan escuchar.
Y cuando no escucho, no puedo hablar. Y aparece mi peor enemigo por estos tiempos, el silencio. El silencio me duele más que mil palabras, el silencio me pesa. Es la contra-cara a todo lo que dejo salir de mi cuerpo, más allá de las más básicas necesidades del mismo.

Mis silencios son palabras que me trago, que no digo, que dejo pasar sin dejar pasar. Mis silencios se transforman después en faltas, en ausencias, en reproches nunca dichos, en eternas lágrimas de noche, en absurdas tristezas, en mares de dudas, en empachos no curados, en abrazos nunca dados.
Mis silencios serán quizá entonces, mi peor y más sutil manera de hacer sin decir, de hacerme a mí misma. De hacerme agujeritos.


No hablar es perjudicial para la salud.

martes, 30 de agosto de 2011

Si no muere, mata.

Hoy las palabras me las meto en el culo, y métanse en el culo las mías. No tengo ganas de hablar.

No tengo ganas de que me hagan preguntas, ni de dar respuestas.
No tengo ganas de escuchar comentarios que me ponen de malhumor.
No tengo ganas de escuchar explicaciones, ni mucho menos ya, de escuchar comparaciones sobre quién es grande o maduro y por qué.
No tengo ganas de saber cosas que no tengo que, ni quiero saber, de cómo tenía el pelo tal o cual, o como era el peinadito de fulanita.
No quiero saber quién estuvo con quien, ni nada por el estilo.
Mi memoria lo agradece.

No quiero que nadie me de explicaciones sobre "el amor", qué es para cada uno tal o cual cosa, hoy no tengo ganas de escuchar.
No quiero que nadie me venga a decir que "no hace" cosas que en otro momento, sí hizo. Me seca las neuronas y las ganas.

Todas las personas son iguales cuando buscan agradar. Y eso me da asco.

No me interesa el pasado de nadie.
Me altera y me rompe las pelotas el pasado, el tuyo, el mío, todos. No quiero saber nada que no necesite saber!

domingo, 28 de agosto de 2011

reír - conocerse - ser fiel a uno mismo - dejarse llevar - llorar - querer - hablar - comunicarse - soñar - hacer - equivocarse - intentar - perdonar - pedir perdón - ir y venir - volver - caerse y levantarse - volver a querer - reconocerse - quererse - escuchar - acariciar - mirar -escribir - caminar - abrazar - besar - ser auténtico - respirar profundo- seguir- creer - confiar - ser .


Éstas de acá arriba son las cosas que valen la pena {para mí, hoy, aquí y ahorita}
y me digo a mí misma feliz cumpleaños.

viernes, 26 de agosto de 2011

Compliconversaciones.

A veces cuando hablo, un sentimiento de total impunidad se apodera de mí, siento que hablo como quiero y como puedo, y lo digo todo.
Como en una obra de stand up, me dispongo a decir lo que se me place, los de afuera me escuchan, y comparten, a veces ríen cómplicemente. Por mi parte, suelo hacer comentarios para que rían; es casi una rutina con esas amigas que veo poco, encontrarnos una tarde para merendar o tomar mates y que comiencen las preguntas. Saben que siempre voy a tener algo -gracioso- para contar, "esas cosas sólo te pasan a vos", dicen y ríen.

En otras situaciones, mi lengua se transforma en un nudo.
Otras en una serpiente, que cuando no sabe qué decir o cómo decirlo, me pica, se enreda, me muerde y clavándome los colmillos, me inyecta de veneno, perpetuando en mi cabeza, en mi garganta y en mi mente, todas esas cosas que no puedo dejar salir.

Funciona como veneno, sí. Entra lentamente a la sangre y me adormece despacio. Me hundo en una maraña de cosas sin sentido, caigo en una eternidad de agua donde me pierdo y no me encuentro, no sé donde estoy. Me ahogo. No puedo salir.

Si yo no hablo, no voy a poder salir.

domingo, 21 de agosto de 2011

Lo que no sé si sabes.

Sabes? A veces tengo miedo de estar soñando despierta; de seguir subiendo estas escaleras y que no haya nada cuando llegue arriba. O de subir muy, muy alto y caerme.
Igual subo. Yo sigo subiendo.

Como a través de un cristal, te miro, por momentos con una fascinación interminable. A veces me siento chiquita y a veces me siento gigante.
Me das un beso y me voy volando, vuelvo a la nube donde paso la mayoría de mis ratos. Voy y vengo de ahí todo el tiempo, entre tus caricias, entre las sonrisas.


Pagaría por saber si estamos en la misma sintonía o si estoy totalmente confundida.

martes, 16 de agosto de 2011

Cóncavo y convexo.

Puedo matarme hablando o explicándote y aún así no me entenderías o no me explicaría,
o puedo decirte a mi manera, a veces quizá sin decir, con miradas, con mil gestos o una sonrisa.

Puedo desvivirme por sorprenderte, por ser perfecta, puedo sentirme eternamente inconclusa,
o puedo relajarme, ser yo misma y dejar que lo demás fluya.

Puedo preocuparme por cosas sin sentido,
o puedo buscarle un sentido a todo lo que pasa adentro mío.

Puedo quedarme quieta sin saber a dónde ir,
o puedo llevarte conmigo a donde nunca antes estuvimos.

Vayamos por ahí, vos seguime a mí.

lunes, 15 de agosto de 2011

recuerdos bajo llave.

llevo guardados en las retinas
todos los momentos vividos al lado tuyo

llevo guardados como fotografías
los colores y todo lo que sentí en cada uno de esos días

llevo guardadas en mi memoria
todas esas sonrisas que no quiero dejar ir nunca

llevo guardados en mis cajones
entradas, regalos, cajas, recuerdos y sermones

llevo guardadas en la piel
miles de caricias y un mundo de emociones

prefiero creer
que no importa lo que pase;
elijo llevarte conmigo.

domingo, 14 de agosto de 2011

Una nube de detalles, una cabeza por las nubes.

Los chocolates deben ser blancos, a veces con leche, pero nunca amargos.
El agua debe siempre estar muy fría, y para eso no hay excepciones.

Camina descalzo por la vida, sin tapujos ni restricciones; así sale al patio, abre la heladera y hace todas esas cosas que por no ensuciarme los pies, yo jamás hago, ni haría.

"¿Cómo hará para escribir con la izquierda?", me pregunté las veces que lo vi haciendo alguna anotación a mano alzada, y es que siempre me llamó la atención, silenciosamente, cómo harán los zurdos para escribir. No fueron pocas las veces que intenté escribir algo sin valerme de mi derecha, sin éxito alguno.

Observo todo, siempre lo hago y nunca me canso de hacerlo. A veces pienso que nunca voy a terminar de contar sus lunares, es una tarea auto-impuesta, con la que me entretengo de a ratos.
Cada día que pasa creo encontrarle uno nuevo.

No lo sabe. Le miro con ternura las manos y en secreto las apruebo. Es una manía mía, esta de mirarle las manos a las personas, como evaluándolas.
Sus manos son distintas, y me llama poderosamente la atención lo suaves y cuidadas que están siempre; como esperándome, a mi, a mi vista, tal vez a mi aprobación.


O quizá simplemente así sean, lindas naturalmente.

martes, 9 de agosto de 2011

Trabalenguas que lenguas no traba.

Si te pido que vengas a buscarme, es porque ahora no quiero estar acá.
Quiero estar allá.
Quiero estar del otro lado, mirando por la ventana si está nublado o si va a llover.
Quiero estar un rato en silencio, pero sin pensar en nada.
Quiero estar acostada mirando el techo o la televisión, pero no quiero estar acá.
Quiero estar allá.

Quiero escribir aunque haya quienes no vayan a leerme. Y quiero leerme y no dejar de escribir.
No me importa si mis relatos carecen de sentido, eso es algo que ni siquiera yo misma mido.
Es que en mis propias contradicciones, yo convivo, con vos, con los demás, conmigo. Escribir me libera las ideas, me relaja la cabeza, me lleva a otro lado.
Sin embargo, sigo queriendo estar allá. Vení a buscarme.

lunes, 8 de agosto de 2011

no, para vos no estoy.


"y viste como son..." {descontextualizado}

Todavía me acuerdo de cuando me dijeron eso. Ya no parece "como si hubiera sido ayer", pero el evocar esa situación, me devuelve espontáneamente la irritación de aquel momento. Vuelvo mentalmente en el tiempo, y escucho repetirlo una y otra, y otra vez.
Patrañas.

Recuerdo haber pensado en por qué las personas se ocupan de asuntos que no les corresponden, y también en el por qué de la necesidad de hablar de más. Está copado hacer quedar mal a otros, total ... da igual.
Lo hablé hasta el cansancio y la eterna disconformidad con mi psicóloga y con una amiga, arribando a la conclusión de que este asunto, carecía de importancia. Al fin y al cabo ¿qué importa lo que digan quienes no te conocen más que por fotos?

Ah, también anoté una persona a la lista de gente que me resulta "falsa". No sé si falsa en sí, no sé si es falsedad, pero algo ya no me cuadra. A ver, no me interesa absolutamente para nada relacionarme con alguien que viene a mí con una sonrisita, y después hace acotaciones socarronas sobre mi persona. Pueden lamer mis pompis :-)

sábado, 6 de agosto de 2011

siento y soy

Sentí un tornado pasándome por dentro.

Sentí un aluvión de emociones, sentí un nudo en la garganta y unas ganas de llorar que se fueron esfumando en silencio y disimulo.
Sentí que no hacía falta decir nada, que estaba a la vista todo.
Sentí que estaba más aferrada que antes, que tenía miedo -siempre tengo miedo- pero que también tenía el alma y el corazón llenos.
Sentí que los instantes duraban una eternidad, y que en esa eternidad era donde me quería quedar, donde nada podía pasarme, donde me sentía protegida, donde me sentía bien, donde era feliz y el resto de las cosas no importaban.

Sentí que en estos días me había hecho falta enormemente, como si lo hubiera extrañado más de lo normal.

{Recordé los largos ratos en los que me sentí sola en silencio, pensándolo.} Lapsus.

Sentí que estaba donde tengo que estar.

viernes, 29 de julio de 2011

viernes: matilde dixit

Un momento de esos, en los que de golpe me agarra un enojo (irracional y estúpido generalmente, sí) que se me torna interminable y definitivamente poco soportable (luego de unos minutos, cesa). Puteadas para todos lados y de pronto flash, no me banco a nadie.

Qué satisfactorio se torna mandar por un ratito a todos a LA PUTA MADRE QUE LOS PARIÓ!!!

(ahora volví, hola. Lindo viernes, duerman, lean, escriban, coman, cojan, tomen té o fernet, fumense uno o dos, miren una película, salgan, sean libres, enojense y después sonrían de nuevo. Estornuden, abriguense, digan "te quiero", "te amo" y también "no te banco", ¿por qué no?)

Disfruto mucho pasar largos ratos sola, muchísimo lo disfruto. Pero llega un punto determinado en el que me aturdo. Prendo la tele para no escucharme, porque leer apuntes sobre Filosofía me duerme o me da más ganas de prender fuego las hojas.


(Lo que sale de mi cabeza, párrafos seguidos con poca conexión entre sí. O mucha. Aveces poca y otras mucha)

lunes, 25 de julio de 2011

no quiero ser cool.


Me ponen histérica, me ponen loca, me ponen verde.
{punto y aparte}


-
Una vez más corroboro una de mis teorías. Aparentemente, muchas veces es más "importante" parecer que ser. (Nótese las comillas y la ironía en la palabra 'importante')
Y es que creo que algunas personas hacen determinadas cosas, sólo para caretear sus acciones, sólo para mostrarlas ante los demás; sólo para decir "yo hice tal cosa". {y para que los demás festejen sus acciones poco genuinas}
Las personas se entremezclan en la ensalada que yo denominé como "ser cool". Es cool sacar fotos, todos sacan fotos; es cool usar lentes, todos usarán lentes, es cool usar camisas a cuadritos, todos las usarán, es cool ser lesbiana, todas lo serán!
Mi lista puede tornarse inagotable (como insoportable).

Y mi paciencia va a contramano de mi lista, mi paciencia para con este tema, se agotó. Cada día me banco menos lo que "no me banco". Cada día me banco menos a la gente mostrando cosas que no son, pretendiendo cosas que no son, y a otros pares que tampoco son, participando de ese chanchullo de falacias. Dios mío

¿Una fantasía o realidad?
Digamos...hacer, decir o mostrar determinadas cosas, sólo para aparentar algo que no se es, ¿no hace que algunos vivan en un mundillo ficticio?


Lo puedo determinar como un mundito de fantasía, o meramente, como gente 100% careta.


31 días.

Ya casi pasó mi mes de vacaciones. Pasaron mis días solitarios de renovación mental, pasaron mis días de mucho mucho tiempo libre, pasó un 'día del amigo' y pasaron unos bellos cumpleaños.

Pasé mis días leyendo mucho, me ocupé de cosas que tenía olvidadas o archivadas, volví al ejercicio de escribir, saqué conclusiones, tuve sueños, y me reconforté, pequeñas lágrimas mediante, de estar donde estoy.
Pienso que soy medio cachivache, pero me quiero así.
Me amigué un poco más conmigo misma, y sumé unos granitos de arena al aprendizaje sobre mí, y al mirarme con otros ojos.
Quise a los que quiero, un poquito más todos los días, y pasé largos ratos pensando en dónde estaba hace un año atrás y me prometí no volver {y por sobre todo, no volver a descuidar a los que quiero}.
Me dí cuenta de algunas cosas que me molestan, y de algunas cosas molestas que hago; diferencié cuándo me hacen enojar y cuándo me enojo sola.

Miré a todos con otros ojos; aprendí a reírme muchísimo con Sofía y a ponerla en una cajita de cristal para cuidarla de todo, aprendí que mi papá es hermoso y mi mamá también, y que me gusta decirles que los quiero; aprendí que sólo tuve que conocer más a Lautaro, y conocerme más a mí, para entenderlo, {más y mejor}.
Disfruté de todo, como nunca.

Aprendí que un mes de respiro, puede ser 100% reparador. Y mañana, quisiera despertarme y que sea nuevamente 1° de julio, y mis vacaciones estén recién comenzando {de nuevo y de nuevo} ...