miércoles, 4 de agosto de 2010

Fotosíntesis.

Todo va y viene.
Y lo más impactante, es que uno nunca sabe lo que va a pasar, la vida siempre nos sorprende de las más inexplicables maneras posibles.

El dolor que sentí hasta ayer, se convierte en ganas, en empeño, en combustible para que todo marche sobre ruedas. Las lágrimas derramadas ante lo que se esfumaba, hoy vuelven en forma de amor.
Fotosíntesis.

Después de que llovió, paró. Salió el sol, y hasta hubo un colorido arco iris esperanzador.
Unos ojos verdes que volvían a brillar, como antes ya lo habían hecho y como tanto los necesitaba y extrañaba.
La unión de los cuerpos se renueva.

Vuelvo a ver esos colores, lugares y formas.
Los aromas que me llenan, están ahí de nuevo. Piel, perfume, sábanas, ropa.
Sos vos. Sí, de nuevo vos.
Sos vos así, así de loco, así de terco, así de sacado, así de único, así de vos, como sólo vos sabes ser.

Vos lleno de lunares, tan suave y tan áspero. Vos de voz rara, vos que me resultas llamativo por dónde te mire. Vos exaltado y vos tranquilo. Vos grande y vos chiquito. Vos intenso, vos tan frío y tan lleno de dulce de leche. Vos que me podes, vos que me dejas sin palabras, vos que me llenaste de mil momentos que recordé cuando no estabas.
Vos que volves a dormir al lado mío, vos.

Vos que me llenas y me vacías de golpe.
Vos. No puedo dejar de mirarte cuando te tengo al lado.
Vos que sos amigo y más que amigo, mi compañero.
Vos que me conoces así, toda y casi toda, entre mis miedos y temores, entre mi inseguridad y mi locura.



{Incondicional.}