martes, 30 de agosto de 2011

Si no muere, mata.

Hoy las palabras me las meto en el culo, y métanse en el culo las mías. No tengo ganas de hablar.

No tengo ganas de que me hagan preguntas, ni de dar respuestas.
No tengo ganas de escuchar comentarios que me ponen de malhumor.
No tengo ganas de escuchar explicaciones, ni mucho menos ya, de escuchar comparaciones sobre quién es grande o maduro y por qué.
No tengo ganas de saber cosas que no tengo que, ni quiero saber, de cómo tenía el pelo tal o cual, o como era el peinadito de fulanita.
No quiero saber quién estuvo con quien, ni nada por el estilo.
Mi memoria lo agradece.

No quiero que nadie me de explicaciones sobre "el amor", qué es para cada uno tal o cual cosa, hoy no tengo ganas de escuchar.
No quiero que nadie me venga a decir que "no hace" cosas que en otro momento, sí hizo. Me seca las neuronas y las ganas.

Todas las personas son iguales cuando buscan agradar. Y eso me da asco.

No me interesa el pasado de nadie.
Me altera y me rompe las pelotas el pasado, el tuyo, el mío, todos. No quiero saber nada que no necesite saber!

domingo, 28 de agosto de 2011

reír - conocerse - ser fiel a uno mismo - dejarse llevar - llorar - querer - hablar - comunicarse - soñar - hacer - equivocarse - intentar - perdonar - pedir perdón - ir y venir - volver - caerse y levantarse - volver a querer - reconocerse - quererse - escuchar - acariciar - mirar -escribir - caminar - abrazar - besar - ser auténtico - respirar profundo- seguir- creer - confiar - ser .


Éstas de acá arriba son las cosas que valen la pena {para mí, hoy, aquí y ahorita}
y me digo a mí misma feliz cumpleaños.

viernes, 26 de agosto de 2011

Compliconversaciones.

A veces cuando hablo, un sentimiento de total impunidad se apodera de mí, siento que hablo como quiero y como puedo, y lo digo todo.
Como en una obra de stand up, me dispongo a decir lo que se me place, los de afuera me escuchan, y comparten, a veces ríen cómplicemente. Por mi parte, suelo hacer comentarios para que rían; es casi una rutina con esas amigas que veo poco, encontrarnos una tarde para merendar o tomar mates y que comiencen las preguntas. Saben que siempre voy a tener algo -gracioso- para contar, "esas cosas sólo te pasan a vos", dicen y ríen.

En otras situaciones, mi lengua se transforma en un nudo.
Otras en una serpiente, que cuando no sabe qué decir o cómo decirlo, me pica, se enreda, me muerde y clavándome los colmillos, me inyecta de veneno, perpetuando en mi cabeza, en mi garganta y en mi mente, todas esas cosas que no puedo dejar salir.

Funciona como veneno, sí. Entra lentamente a la sangre y me adormece despacio. Me hundo en una maraña de cosas sin sentido, caigo en una eternidad de agua donde me pierdo y no me encuentro, no sé donde estoy. Me ahogo. No puedo salir.

Si yo no hablo, no voy a poder salir.

domingo, 21 de agosto de 2011

Lo que no sé si sabes.

Sabes? A veces tengo miedo de estar soñando despierta; de seguir subiendo estas escaleras y que no haya nada cuando llegue arriba. O de subir muy, muy alto y caerme.
Igual subo. Yo sigo subiendo.

Como a través de un cristal, te miro, por momentos con una fascinación interminable. A veces me siento chiquita y a veces me siento gigante.
Me das un beso y me voy volando, vuelvo a la nube donde paso la mayoría de mis ratos. Voy y vengo de ahí todo el tiempo, entre tus caricias, entre las sonrisas.


Pagaría por saber si estamos en la misma sintonía o si estoy totalmente confundida.

martes, 16 de agosto de 2011

Cóncavo y convexo.

Puedo matarme hablando o explicándote y aún así no me entenderías o no me explicaría,
o puedo decirte a mi manera, a veces quizá sin decir, con miradas, con mil gestos o una sonrisa.

Puedo desvivirme por sorprenderte, por ser perfecta, puedo sentirme eternamente inconclusa,
o puedo relajarme, ser yo misma y dejar que lo demás fluya.

Puedo preocuparme por cosas sin sentido,
o puedo buscarle un sentido a todo lo que pasa adentro mío.

Puedo quedarme quieta sin saber a dónde ir,
o puedo llevarte conmigo a donde nunca antes estuvimos.

Vayamos por ahí, vos seguime a mí.

lunes, 15 de agosto de 2011

recuerdos bajo llave.

llevo guardados en las retinas
todos los momentos vividos al lado tuyo

llevo guardados como fotografías
los colores y todo lo que sentí en cada uno de esos días

llevo guardadas en mi memoria
todas esas sonrisas que no quiero dejar ir nunca

llevo guardados en mis cajones
entradas, regalos, cajas, recuerdos y sermones

llevo guardadas en la piel
miles de caricias y un mundo de emociones

prefiero creer
que no importa lo que pase;
elijo llevarte conmigo.

domingo, 14 de agosto de 2011

Una nube de detalles, una cabeza por las nubes.

Los chocolates deben ser blancos, a veces con leche, pero nunca amargos.
El agua debe siempre estar muy fría, y para eso no hay excepciones.

Camina descalzo por la vida, sin tapujos ni restricciones; así sale al patio, abre la heladera y hace todas esas cosas que por no ensuciarme los pies, yo jamás hago, ni haría.

"¿Cómo hará para escribir con la izquierda?", me pregunté las veces que lo vi haciendo alguna anotación a mano alzada, y es que siempre me llamó la atención, silenciosamente, cómo harán los zurdos para escribir. No fueron pocas las veces que intenté escribir algo sin valerme de mi derecha, sin éxito alguno.

Observo todo, siempre lo hago y nunca me canso de hacerlo. A veces pienso que nunca voy a terminar de contar sus lunares, es una tarea auto-impuesta, con la que me entretengo de a ratos.
Cada día que pasa creo encontrarle uno nuevo.

No lo sabe. Le miro con ternura las manos y en secreto las apruebo. Es una manía mía, esta de mirarle las manos a las personas, como evaluándolas.
Sus manos son distintas, y me llama poderosamente la atención lo suaves y cuidadas que están siempre; como esperándome, a mi, a mi vista, tal vez a mi aprobación.


O quizá simplemente así sean, lindas naturalmente.

martes, 9 de agosto de 2011

Trabalenguas que lenguas no traba.

Si te pido que vengas a buscarme, es porque ahora no quiero estar acá.
Quiero estar allá.
Quiero estar del otro lado, mirando por la ventana si está nublado o si va a llover.
Quiero estar un rato en silencio, pero sin pensar en nada.
Quiero estar acostada mirando el techo o la televisión, pero no quiero estar acá.
Quiero estar allá.

Quiero escribir aunque haya quienes no vayan a leerme. Y quiero leerme y no dejar de escribir.
No me importa si mis relatos carecen de sentido, eso es algo que ni siquiera yo misma mido.
Es que en mis propias contradicciones, yo convivo, con vos, con los demás, conmigo. Escribir me libera las ideas, me relaja la cabeza, me lleva a otro lado.
Sin embargo, sigo queriendo estar allá. Vení a buscarme.

lunes, 8 de agosto de 2011

no, para vos no estoy.


"y viste como son..." {descontextualizado}

Todavía me acuerdo de cuando me dijeron eso. Ya no parece "como si hubiera sido ayer", pero el evocar esa situación, me devuelve espontáneamente la irritación de aquel momento. Vuelvo mentalmente en el tiempo, y escucho repetirlo una y otra, y otra vez.
Patrañas.

Recuerdo haber pensado en por qué las personas se ocupan de asuntos que no les corresponden, y también en el por qué de la necesidad de hablar de más. Está copado hacer quedar mal a otros, total ... da igual.
Lo hablé hasta el cansancio y la eterna disconformidad con mi psicóloga y con una amiga, arribando a la conclusión de que este asunto, carecía de importancia. Al fin y al cabo ¿qué importa lo que digan quienes no te conocen más que por fotos?

Ah, también anoté una persona a la lista de gente que me resulta "falsa". No sé si falsa en sí, no sé si es falsedad, pero algo ya no me cuadra. A ver, no me interesa absolutamente para nada relacionarme con alguien que viene a mí con una sonrisita, y después hace acotaciones socarronas sobre mi persona. Pueden lamer mis pompis :-)

sábado, 6 de agosto de 2011

siento y soy

Sentí un tornado pasándome por dentro.

Sentí un aluvión de emociones, sentí un nudo en la garganta y unas ganas de llorar que se fueron esfumando en silencio y disimulo.
Sentí que no hacía falta decir nada, que estaba a la vista todo.
Sentí que estaba más aferrada que antes, que tenía miedo -siempre tengo miedo- pero que también tenía el alma y el corazón llenos.
Sentí que los instantes duraban una eternidad, y que en esa eternidad era donde me quería quedar, donde nada podía pasarme, donde me sentía protegida, donde me sentía bien, donde era feliz y el resto de las cosas no importaban.

Sentí que en estos días me había hecho falta enormemente, como si lo hubiera extrañado más de lo normal.

{Recordé los largos ratos en los que me sentí sola en silencio, pensándolo.} Lapsus.

Sentí que estaba donde tengo que estar.