lunes, 25 de julio de 2011

31 días.

Ya casi pasó mi mes de vacaciones. Pasaron mis días solitarios de renovación mental, pasaron mis días de mucho mucho tiempo libre, pasó un 'día del amigo' y pasaron unos bellos cumpleaños.

Pasé mis días leyendo mucho, me ocupé de cosas que tenía olvidadas o archivadas, volví al ejercicio de escribir, saqué conclusiones, tuve sueños, y me reconforté, pequeñas lágrimas mediante, de estar donde estoy.
Pienso que soy medio cachivache, pero me quiero así.
Me amigué un poco más conmigo misma, y sumé unos granitos de arena al aprendizaje sobre mí, y al mirarme con otros ojos.
Quise a los que quiero, un poquito más todos los días, y pasé largos ratos pensando en dónde estaba hace un año atrás y me prometí no volver {y por sobre todo, no volver a descuidar a los que quiero}.
Me dí cuenta de algunas cosas que me molestan, y de algunas cosas molestas que hago; diferencié cuándo me hacen enojar y cuándo me enojo sola.

Miré a todos con otros ojos; aprendí a reírme muchísimo con Sofía y a ponerla en una cajita de cristal para cuidarla de todo, aprendí que mi papá es hermoso y mi mamá también, y que me gusta decirles que los quiero; aprendí que sólo tuve que conocer más a Lautaro, y conocerme más a mí, para entenderlo, {más y mejor}.
Disfruté de todo, como nunca.

Aprendí que un mes de respiro, puede ser 100% reparador. Y mañana, quisiera despertarme y que sea nuevamente 1° de julio, y mis vacaciones estén recién comenzando {de nuevo y de nuevo} ...

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